La llegada de la Universidad Europea a Gijón es un punto de inflexión para esta ciudad y evidencia que, por fin, Gijón es capaz de coger los trenes de futuro. Ese es el primer mensaje de esto que se ha confirmado hoy: que Gijón ya no es una ciudad que ve pasar oportunidades, sino un lugar donde esas oportunidades se generan, una ciudad que ofrece garantías, que juega en las grandes ligas y que tiene un rumbo firme.
La Universidad Europea llega a Gijón con un proyecto de más de 35 millones de euros y que generará más de 300 puestos de trabajo. Por eso, hoy no es un día cualquiera para esta ciudad. Hoy Gijón suma un nuevo agente en la transformación de la ciudad.
Si hoy celebramos este avance en la ciudad es gracias a una empresa que confió y apostó sin ambages por Gijón y a un Ayuntamiento cuya acción municipal es la base sobre la que se asienta este proyecto.
Gijón inició una ampliación del Parque Científico con la ocupación del original casi completada e inaugura en tiempo y forma unas obras de ampliación con la primera parcela ya adjudicada. Eso son hechos. Esos son los hechos sobre los que se construye el futuro de esta ciudad.
Hablamos de una institución líder en su sector, cuya facultad de Medicina, Salud y Deportes, que es la que viene a Gijón, se encuentra en el top 30 del ránking de Shangai, la clasificación de universidades públicas y privadas más importante del mundo.
Este proyecto no viene a competir con la universidad pública, sino a complementarla. Como ocurre en otros sitios donde la Europea ya tiene actividad, caso de Madrid, Valencia o Málaga, su proyecto ampliará opciones y sumará especialización e impulso a Gijón a través de la colaboración público-privada y proyectos de I+D.
Y otro punto que quiero destacar hoy es la evidencia de que Gijón se construye sobre hechos.


