He recibido la Gran Cruz al Mérito Naval con distintivo blanco en un acto celebrado en el Cuartel General de la Armada, donde me la entregó la ministra de Defensa, Margarita Robles.
No lo entiendo como un reconocimiento personal, sino como un gesto hacia Gijón por acoger con cariño y esfuerzo el Día de las Fuerzas Armadas. Nuestra ciudad demostró respeto, compromiso y cercanía, y contribuyó a difundir la cultura de Defensa y los valores de nuestras Fuerzas Armadas.

Gijón y el mar forman parte de una misma identidad. Por eso es tan especial que esta sea una Cruz Naval: porque nuestra historia, nuestra identidad y nuestro carácter están profundamente ligados al mar. La celebración del Día de las Fuerzas Armadas fue un orgullo colectivo y, posteriormente, la escala del buque escuela Juan Sebastián de Elcano permitió que miles de personas se acercaran aún más a la Armada y a lo que representa.
Quiero expresar mi afecto y respeto a los hombres y mujeres de nuestras Fuerzas Armadas. Su labor, a menudo silenciosa, es esencial para garantizar la defensa de España, su soberanía, su integridad territorial y el orden constitucional.

Esta Cruz simboliza también el vínculo de lealtad institucional y de afecto mutuo entre Gijón y quienes visten el uniforme de nuestras Fuerzas Armadas.


