Hay ocasiones que merecen ser vividas despacio. Esta es una de ellas. El salón de recepciones del Ayuntamiento ha acogido el recibimiento a tres gijoneses que forman parte por méritos propios de la historia del deporte español: Juanjo González, segundo entrenador de la Selección; Óscar Celada, médico del equipo; y Borja Medio, su cámara oficial. Tres profesionales, tres oficios distintos, un único denominador común: la entrega al trabajo colectivo.

No han llegado aquí como estrellas. Han llegado como lo que siempre han sido: trabajadores incansables que entienden que detrás de cada triunfo hay muchas más manos de las que salen en la foto.
Tres gijoneses en la historia del deporte
Gijón siente verdadero orgullo por Juanjo González, un segundo entrenador que prepara, observa y corrige desde la sombra para que otros brillen. Por Óscar Celada, un médico que cuida y sostiene a cada jugador para que quienes entren al terreno de juego lo hagan en las mejores condiciones. Y por Borja Medio, un profesional que ha sabido guardar para siempre, en cada plano, la emoción de todo un país.
Son tres trayectorias distintas unidas por el mismo espíritu: la entrega y el esfuerzo por lo colectivo.
La lección más grande
Esa es, en mi opinión, la lección más grande que nos deja esta Selección, ya historia viva del deporte mundial. Los grandes logros nunca son de uno solo. Si algo ha demostrado este grupo de profesionales, tres de los cuales tenemos el honor de considerar vecinos, es que se gana entre todos, sumando esfuerzos silenciosos que sostienen todo lo demás.
Es una lección de deporte, pero también de vida. Frente a las individualidades, el colectivo. Frente al protagonismo, el trabajo compartido. Esa es la fórmula y el espíritu de esta ciudad y de quienes la habitan.
Por eso, Gijón se siente doblemente orgullosa. Porque este título es de todo un país, pero también lleva el acento de nuestra tierra. Porque en esa Copa del Mundo, esta ciudad se reconoce.
Gracias por representar a España y a Gijón con esa entrega y humildad. Gracias por la lección de vida. Bienvenidos a casa, campeones.




